Hola Compañer@s, aún con emoción por lo que estamos viviendo en estos días del bicentenario, nos animamos a invitarl@s a contar sus historias.


- ¿Cómo vivieron estos días históricos? ¿Que memorias les trae el bicentenario?
- La historia de la inmigración de la familia.
- Algunas anécdotas.
- El país también se construyo con dolor... ¿Cómo se vivió la dictadura en la Universidad?
¡O lo que estos días les sugieran! Súmense a comentar...
Se agradece la colaboración de Enrique Ramos en facebook
por compartir la imagen.
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2 comentarios:
Hola filosas:
Felicitaciones por el nuevo formato de la página y la temática propuesta, muy interesante. sigan así!!
Puebladas
Así podríamos definir a los acontecimientos que vivimos en la semana del Bicentenario. Acontecimiento que va mucho más allá de lo que define el diccionario por tal: “hecho importante que sucede”, pues este suceder fue la relación de tiempo y memoria. Tiempo presente, del hacer, del construir este suceso empapado de recorrer el pasado, reconfigurándolo en un aquí y ahora, ya de todo el pueblo.
Esta vivencia implica un compromiso claro y necesario, porque sin duda hacemos memoria desde un espacio ideológico determinado y en ese marco asumimos la dirección de los acontecimientos como una mirada entre las muchas posibles. Pero, nobleza obliga, estos hechos constituyen una bisagra en la historia argentina y latinoamericana como así también lo fue el Cordobazo, otra pueblada que recordamos también en mayo. Rodolfo Walsh decía por esos días “…es el pueblo. Son las bases sindicales y estudiantiles que luchas enardecidas. El apoyo total de la población. Es la toma de conciencia contra tantas prohibiciones. Nada de tutelas ni usurpadores del poder, ni de cómplices participacionistas.”
Los días del Bicentenario marcarán un punto de inflexión en la historia de nuestro pueblo, fue una verdadera pueblada la que se dio cita en las calles, pero con dos datos distintivos.
Uno determinante, la alegría y el entusiasmo del pueblo de sentirse protagonista de un momento histórico sin precedentes ganando las calles, recuperando así doscientos años de su propia historia. A mi entender una señal clara que este pueblo apuesta a no olvidar, a incorporar a la memoria histórica como parte integrante del quehacer humano, como trabajo generador de identidad y de búsqueda de un mundo mejor.
El otro elemento que me enorgullece es haber apostado a ensamblar el arte con la política. Es haber optado por una propuesta estética que hace presente de modo interpelante la historicidad y que fundamentalmente cruza la teatralidad con los procesos históricos y el pueblo todo.
Silvia Lonatti
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